No encuentro el link en la web (o no me funciona o solo se puede leer si eres abonado), pero acabo de leer en la edición en papel de La Vanguardia una noticia que me entusiasma y me condena al mismo tiempo: Rockstar lanzará en abril un western en forma de videojuego.
Se titulará Red Dead Redemption, y aunque de momento, en este mundo de marketing sofisticado y vacilón, todo es supersecreto, corren rumores de que la banda sonora podría estar compuesta por Morricone y todo.

El anuncio me entusiasma por razones obvias, pero me condena también, porque a ver cómo convenzo yo ahora a Cris de que hay que hacer sitio en el salón para una videoconsola nueva, pues el jueguecito sale para Playstation 3 y XBox y nosotros tenemos una modestita PS2, que seguramente será concienzudamente desguazada por Pablo en cuanto empiece a gatear -en mis previsiones de apocalipsis del bebé-con-psicomotricidad-en-desarrollo incluyo la futura pérdida de entre el 10 y el 20 por ciento de mi biblioteca: los libros de los estantes más bajos, para los que no tengo espacio alternativo, sucumbirán a una orgía de babas, pintarrajeos rotuladorescos y desmembramiento indiscriminado de páginas. Hay que asumir las cosas con antelación para sufrir menos. Supongo que en esos lugares bajos, al alcance de la mano destructora de mi hijo, colocaré los Pérez-Reverte, los Loriga y los Murakami. Si se va poner a romper libros, que los rompa con razón-.
Pero esto ya lo solventaré con súplicas, lágrimas y chantajes mezquinos. No escatimaré esfuerzos para jugar a esta maravilla, que será como meterse en una peli de Sam Peckinpah. Será como vivir Grupo salvaje desde los lomos del caballo de Pike Bishop, o como sentir en las fosas nasales el pestuzón de los cadáveres ahorcados en Texas por Paul Newman al imponer su ley al oeste del Río Pecos.
Rockstar es al videojuego lo que HBO a la televisión; lo que Pixar a los dibujos animados; lo que los mecenas del Moma de Nueva York al arte contemporáneo; lo que Gallimard, Herralde y Barral al mundo editorial francés y español, y lo que los monjes belgas a la cerveza.
Vamos, que son la hostia.
Su producto estrella es la saga GTA: elaboradísimas historias de violencia callejera que funcionan como películas de cine negro moderno. Reproduciendo grandes ciudades norteamericanas como escenario -en la última, Nueva York, y en las anteriores, Miami, Los Ángeles, Las Vegas y San Francisco-, el jugador tiene que ascender en el escalafón de una organización mafiosa partiendo desde la base. Los mojigatos se escandalizan ante su crueldad y su orgía violenta -y su lenguaje procaz y arrabalero-, pero yo no puedo entender que esos mismos mojigatos se rindan ante El Padrino o ante el cine de Scorsese o incluso ante Los Soprano, cuando los videojuegos de Rockstar tanto le deben, estética y argumentalmente, a esas pelis postclásicas americanas.
En Red Dead Redemption el prota es un forajido arrepentido -sinceramente o por motivos pecuniarios, eso no se sabe- que debe luchar contra sus antiguos compinches. Ya me imagino las cabalgadas, los asaltos al tren y al banco, las peleas en el saloon y la suciedad de los burdeles. Dice la propaganda que la estética está inspirada en el western crepuscular, especialmente en Leone, Peckinpah e Eastwood. Slurp (disculpen la salivación, pero ya me veo pegando tiros en la llanura con mi rifle Winchester, rumbo a México, cubierto hasta los ojos de mierda y polvo del desierto y con mi poncho indio ondeando al viento).
A ver si la cosa sabe tan bien como huele.








El artículo de La Vanguardia: http://www.mediafire.com/?gjnzdcymime
Salud!
¡Gracias!
Los niños no son tan salvajes como parece. Mis hijas no me han estropeado más que un par de libros (poca cosa en ambos casos) y no han estropeado ninguno de los suyos propios. Los niños hacen lo que ven, y si Pablo ve que tú tratas con respeto los libros, él también los respetará. No está de más que le expliques la conveniencia de respetar los libros, los muebles y demás cosas de la casa. Ya verás que cuando le desates las manos no tocará los libros.
Juan Tamariz (es decir, dios) te oiga, Severiano. Y si no, pues qué se le va hacer.
La furia destructiva que ya vaticinas a tu niño me recuerda a la del bebé al que le dedicó un cuento el llorado Sergio Algora: un crítico literario en potencia, que arrancaba páginas o las indultaba al grito de “guta!!!”.
Pues eso, no sufras y coloca por allí las recetas de Simone Ortega…
Abrazos!
¡No, las recetas de Simone Ortega, no, que me ayudan cuando hago bizcochos y no me acuerdo de las proporciones!
Tiemblo de emoción ante mi primer comentario en tu nuevo blog… parece todo tan limpio y con tanto margen, y con esos dibujicos que salen al lado de los comentarios y que yo, que soy tan cibernético como una patata asada, no entiendo… Bueno, que había que hacerlo, así que me pongo al día: enhoragüena por el blog nuevo, por el 2010, por un 2009 magnífico como lo ha sido para, sobre todo, dos personas: tú y Guardiola, y por la tolerancia de la buena de Cris, que te comprará, of course, la PS3 para darle al manubio crepuscular. No dices nada de si tiene opción a dos jugadores. En tal caso, quedamos al amanecer bajo el monumento (o lo que cojones sea) al Meridiano Cero, que nos quedará a mitad camino, y nos disparamos unas partidas, forastero.
Mira, con este nuevo sistema puedo responder individualmente y todo, pa que veas.
Querido Javivi: a ver si te descalzas antes de entrar en el blog, que lo tengo recién fregado, como ves. El cacharrico de colores que sale al lado del nombre se llama avatar, como la peli esa, y es tu rastro en internet. Si tienes uno creado (con tu foto o un dibujico; el mío es una caricatura de Supermaño), sale en el cuadradico. Si no, se genera un dibujo al azar.
Bienvuelto, por cierto.
Si tú pones el juego, yo pongo la PS3. Ayer me trajeron los Reyes el segundo mando; además, mi cuñado ya ha “insinuado” que le tengo que “ir devolviendo” el Little Big Planet y el Gran Turismo. Snif.
Si tienes la edición original de “Héroes”, la de tapas negras, no dejes que Pablo la destroce: te la cambio por todos los manuales que me hicieron comprar durante la carrera de periodismo, que esos si que merecen ser hechos picadillo…