Tener un segundo hijo es muy distinto de traer al mundo un primero. Lo sabe cualquier padre que haya reincidido. Si con el primero conduces a ciegas por caminos que no salen en los mapas, el segundo viene con GPS incorporado. Yo, que no había cambiado un pañal en mi vida antes de que naciera mi primer hijo, limpio el culo de mi segundo hijo con destreza olímpica. Nada me agobia, nada me supera, nada me extraña. A mi lado, los padres primerizos parecen lerdos alucinados y deslumbrados por el meconio. No necesitamos explicaciones, pasamos de la didáctica pediátrica, somos doctores en caca, licenciados cum laude en regurgitaciones y catedráticos en lenguaje no verbal de neonato.
No hay sorpresas ni terrores. Sabemos hacia dónde va el camino y conocemos bien sus curvas y atajos. Por eso dicen que los segundos hijos se crían solos. En realidad, se crían con un ojo cerrado, con la seguridad del profesional experto y acreditado.
No, Daniel no es nuestro primer hijo, pero no sabemos ni queremos explicar a los muchos extraños que se cruzan con nosotros por los rincones del hospital que, a pesar de no ser el primero, es el único que tenemos. Cris lleva meses escuchando consejos de maternidad de solícitas mamás extrañas —en un restaurante, en la cola del Mercadona, en la presentación de algún libro mío: la barriga de una mujer embarazada atrae la cháchara en todas partes— a los que no puede replicar que ya sabe de sobra qué es eso de ser madre, que no es nuestra primera vez, para no verse obligada a responder a las previsibles preguntas sobre el mayor. ¿Cuántos años tiene? ¿Sabe ya que va a tener un hermanito? ¿Es chico o chica?
Es un fantasma, señora. Mi hijo mayor es un fantasma.
No podemos dar esa contestación siempre. Alguna vez hay que mentir.
Daniel del Molino Delgado ha nacido en una casa muy rara, con unos papás muy raros. Quién no tiene papás raros, pensarán ustedes. Y es verdad, todos somos raros de una u otra manera. Pero nosotros lo somos más. Estamos tarados, somos dolorosamente conscientes de nuestra condición de padres de outlet. No sabemos cómo va a asimilar que su hermano mayor sea sólo un montón de fotos repartidas por la casa. Improvisaremos, como siempre, con la esperanza de acertar o de no equivocarnos demasiado.
Lo que no cambia en un segundo hijo es la emoción. Al menos, para mí. El goce del descubrimiento, la primera mirada, el primer gesto. El reconocimiento.
Hay muy poca gente que entiende de verdad lo que el nacimiento de Daniel significa para nosotros. Hay pocas personas capaces de traspasar la barrera del cumplido y del compromiso social. Una de ellas dejó un comentario en la anterior entrada. Fue una de las fantásticas profesionales que atendieron a su hermano Pablo, y escribió esto:
Marta | 16 julio, 2012 a las 21:02 | Responder | Editar
ENHORABUENA PAPÁS! Os deseo lo mejor.
Un saludo de una joven estudiante vestida de blanco que conoció la bella palabra “awa” con la que nos sacaba la sonrisa vuestro Ángel!
Awa, en realidad, era agua, la palabra que gritaba mi hijo mayor.
Daniel ha nacido en el mismo hospital donde fue tratado su hermano, cuya tercera planta procuramos evitar. Pero un hospital, al fin y al cabo, es algo así como un pueblo, y Ana, una de las enfermeras de Oncopediatría que compartió tantas y tantas noches de dolor con nosotros, se enteró de la noticia y vino a la habitación a darnos un beso y a conocer al hermano de Pablo. A partir de ahí, corrió la voz, y subieron también Cheles y Nuria, enfermera y auxiliar de Onco. No sé cómo no me eché a llorar. Quizá porque me he encallecido demasiado. Estas visitas y esos cariños de las profesionales que nos acompañaron en los días más dolorosos de nuestras vidas, que asistieron en primera línea de batalla a la lucha de mi Pablo, me emocionaron más que un millón de afectos normalizados y acartonados, llenos de frases hechas y huecas. Mucha gente nos quiere, mucha gente ha compartido nuestras penas y alegrías, pero sólo ellas nos han visto y nos han ayudado en lo más negro de la más negra negritud. Sólo ellas han atendido nuestras llamadas a las cuatro de la madrugada. Sólo ellas han sido capaces de cortar nuestros llantos y hacernos sonreír con sus palabras e historias. Sólo ellas han jugado con un Pablo que no tenía niños con quien jugar. Sólo ellas nos han hecho sentir entendidos y acompañados cuando más solos e incomprendidos nos suponíamos. Ellas, como Marta en su comentario, comprenden radical y dolorosamente lo que significa el nacimiento de Daniel.
Por todo ello, gracias. Si Daniel sólo va a tener unos padres tarados y no directamente inservibles y rotos sin posibilidad de arreglo, en parte, es gracias a Ana, a Cheles, a Nuria y a toda la gente que nos acompañó tantos y tantos meses.
Me gustaría haber podido escribir la crónica jocosa que prometí, pero entiendan que no me salga, que mis sentimientos anden un poco irritados y volubles.
En cualquier caso, aquí les dejo al futuro protagonista de algunas de las historias que seguiré contando en este blog. Don Daniel del Molino:






Don Daniel es una preciosidad. Y un tipo afortunado por la madre (sobre todo) y el padre que le han tocado en suerte y porque, de alguna manera, nunca estará tan sólo como estamos los demás hijos únicos.
Con la gente, paciencia. A mí, cada vez que digo eso del “tuve dos hijos”, después de 20 años aún me dicen “¿y dónde está el otro?”. A veces me han dado ganas de responder que no lo sé, que no lo encuentro…
Te voy a contar una cosa: No es cierto que los segundos hijos se críen solos: cada hijo es único en su manera de percibir el mundo, la visión que tiene de tí o en como hace las cosas. Yo tengo que reaprender cada día todo lo que creía aprendido.
Hay algo que es cierto, por mucho que leas, veas o te aconsejen la única forma es la improvisación; eso y todo el sentido común del que seais capaces.
Guapísimo Daniel. Un besazo.
No seré la primera que te diga que llore un poquito de alegría cuando vi el cerrado por paternidad y es que seguí via 2.0 vuestra vida con Pablo y me emocione cuando aquel día leí en twitter que se había ido… De verdad ne alegro no de manera postiza sino de la que sale del corazón! En la feria del libro me acerque a ti compre tu libro y te estreche la mano porque realmente me apetecía conocer a un luchador positivo y con un par de huevos como tu!
Soy madre de una pequeña de 3 años y tampoco creo que sea una madre modelo pero sabes que? Que somos los que mas vamos a quererles nunca…
Un sincero abrazo a los 3
Felicidades Sergio, muy emocionante tu artículo.
Un abrazo,
Juan Antonio
En realidad, ser la madre de un niño muerto te pone constantemente en situaciones raras. No quiero compartir con cualquiera algo tan dolorosamente íntimo y por eso, cuando me preguntaban en el embarazo, decía que este era mi primer hijo y asentía con cara de tonta a los consejos de mujeres que han vivido maternidades mucho más fáciles que la que yo he pasado. Pero a la vez, esa mentira me hacía sentir culpable, como si estuviera negando a Pablo, como si lo estuviera sacando de mi vida. Y eso sí que no. Voy a querer a Pablo hasta que me muera y no hay un sólo día en que no piense en él. Y voy a hacer todo eso queriendo muchísimo a Daniel y esforzándome al máximo para que la sombra de su hermano no sea una carga, sino un no-recuerdo hermoso de alguien a quien le habría encantado conocer. Espero hacerlo bien…
Seguro que lo haces bien. Por lo pronto eres fuerte y valiente, Daniel ya tiene esa ventaja…
A Pablo le tienes guardado en el corazón, y el corazón de uno, es un lugar al que no todo el mundo tiene por qué entrar, así que no te sientas culpable por nada. Y no te preocupes, porque de hecho, ya lo estás (lo estáis) haciendo de puta madre.
Un besazo y a disfrutar de Daniel
Daniel es precioso. Y vosotros sois unos padres cojonudos, tengo testigos. Unos cientos. Mil besos
Joer colega, consigues emocionarme, cunnus.
A ver cuando podemos vernos y charlotear y besar al pequeñin y a Cris y …. bueno a ti no, que luego murmuran por ahí.
Un abrazo fuerte
Sé que estas palabras pueden resultar egoistas, que cualquier dolor que yo pudiera sentir es un mísero grano de arena comparado con la playa infinita que sentísteis, pero aquellos días negros también lloré por Pablo, también sufrí con su temprana partida y también me dolió no haber podido estar ahí cuando necesitábais apoyo. Aún soy incapaz de describir en palabras lo que sentí en la distancia, igual que lo fui entonces.
Así que estoy muy contento, contentísino, del hijo tan precioso que habéis traido a este mundo y de lo padrazos que sóis. El nacimiento de Daniel es la mejor noticia que podía llegarme estos días también complicados para mí por otros motivos ligeramente diferentes. Me alegro de verdad, lo digo con todo mi cariño.
Os deseo lo mejor estos primeros días, que dicen que son los mejores, inolvidables.
Millones de abrazos y besos para los tres.
Yo, al contrario que Angel, te daré un beso incluso a ti, que no me importa que murmuren. Y si me gusta, igual hasta repito y te doy dos.
Yo creo que Don Daniel, tu nuevo “muso” va a inspirarte muchos de esos post maravillosos que nos hacen volver a visitarte cada día. No intentes adelantarte a los acontecimientos futuros, ni te deshagas en dudas, porque quizá, él solito (ahora nacen aprendidos) encuentre respuesta a sus primeras preguntas y sino sabrás hacerlo como siempre, con normalidad, con sinceridad y cariño. Ese lenguaje lo entendemos todos, hasta los que como tú y yo presumimos de tarados. ¡Besos grandes a los tres!
Gracias a todos, amigos, de verdad.
Coral: creo que me he expresado mal, me refiero sólo a las pequeñeces logísticas del principio, a esas cosas que desconciertan tanto a los primerizos y que los repetidores dominan y saben prever.
Muchos besos a todos.
Pablo no es un fantasma…es un espíritu protector.
Mil besos a los tres, gente.
Adoro como escribes. Me alegro infinito de leerte ESTE artículo tal y como está escrito. Muchos, ( lejanos, e incluso desconocidos) comprendemos y nos alegramos mucho. La semana que viene hará un año que perdí a alguien tremendamente cercano por la leucemia, sé que Pablo fue una o dos semanas despues. Intentar encontrar palabras para alguien como tú es para mì imposible. Desde el corazón siento las ganas de empujaron en los muchos momentos extraños, felices y amargos que os esperan. Entalto!
Gracias Sergio por esta entrada y Anakrix por el comentario.
Supongo que no soy la única lectora del blog que, al enterarse de la buenísima noticia del nacimiento de Daniel, pensó en Pablo y se preguntó cómo se vive ese maremágnum de sentimientos, entiendo que contradictorios, que se le viene a uno encima. Mucho amor y una conciencia dolorosa de la pérdida.
Yo tengo la suerte de no haber vivido lo que vosotros vivistéis el año pasado, pero creo que Daniel parte con una ventaja: Pablo os hizo mejores y más fuertes. Seguro que Daniel lo aprovecha y os lo devuelve con creces.
Me alegro mucho por vosotros, de verdad.
Jolines , que guapo es don Daniel …..¿Sabeis qué? , yo también fuí una doña Lolín , sí , nací para ocupar el vacío dejado por una hermana muerta casi tres años antes de que yo naciera . Entre ella y yo hubo dos abortos porque era tanta la desesperación que llenaba a mis padres que ni eso les salía bién ….
Como soy de un pueblo , mi madre no tenía que dar explicaciones , todos sabian lo que había pasado , pero la acribillaban con palabras como : ¿y si es un niño ?, a lo que mi madre replicaba : pues igual lo voy a querer porque seré su madre . Se volvió durante esos años , vieja de repente e incluso perdió la audición de un oído . Siempre me contaba que vivió mi embarazo como un tunel al final del cual por fín había una luz , fuí una niña muy deseada y muy esperada por todo el mundo . Creo que solo cometieron una equivocación , ponerme su mismo nombre .
Era algo extraño cuando aprendí a leer , abrir el reloj de pared y ver el recordatorio de mi muerte ….
Cuando se tiene la extraña cualidad de llegar a este mundo a ocupar el vació dejado por alguien , mejor que te pongan otro nombre porque cada hijo es único e irreemplazable .
Mis padres me decian que me querian de dos formas , por quién era y por el hueco que llené , pero eso no evitaba que cada 6 de agosto mi madre estuviese muy tríste , supongo que mi padre también , pero en esos tiempos , no era de hombres demostrar sus sentimientos ..
Mi enhorabuena otra vez , mil besos de colores para los tres desde el fondo de mi corazón .
Ahora sois una família de tres y un Angel llamado Pablo ¿ o es que acaso no lo sentís?
Lolín
Muchas gracias, Lolín, por compartir esto. A veces, la vida se parece demasiado a un relato de Henry James. Nosotros no pensamos que Daniel vaya a cubrir ningún hueco, porque el hueco de Pablo es imposible de cubrir. Ese vacío va a persistir. Daniel es sólo Daniel, no sustituye a nadie, queremos que eso lo tenga claro siempre. Un beso.
Que entrada tan bonita, Sergio. Sólo por si tenéis dudas: habéis sido, sois y seréis unos padres estupendos, y ser los padres de Pablo yo creo que os hace todavía mejores, y no al revés. Ver cómo os preocupaís por hacerlo bien, porque sea feliz, porque la sombra de la ausencia de su hermano no le eclipse, ya lo demuestra.
Cuando estaba embarazada de mi segunda hija, yo que soy una madre bastante imperfecta, pensé que no podría quererla como quería a la mayor, era imposible, eso sólo te pasa una vez en la vida, debía de pensar. Pero luego llegó, y no el primer día, ni la primera semana, pero bastante pronto me di cuenta de cuánto me equivocaba, una vez más. No se parecen demasiado, pero por eso las quiero a cada una por cómo es y por cómo me hacen sentir. Como te han dicho más arriba, a Pablo lo tenéis guardadito en el corazón y Daniel os va a caber también y los dos juntos y por separados serán los mejores del mundo.
Sniff,sniff
… sin palabras. Un besazo para los tres… de corazón.
Muchas felicidades a los tres, pronto Daniel descubrirá que está en una gran familia. Seguid así.
Muchísimos besos
Dos ¡enhorabuenas! y un grandismo ¡bienvenido!. Os deseo lo mejor a los tres, de verdad aunque sea por internet.
Salud.
Daniel es precioso ¡Enhorabuena!
¿Qué deciros? Que fuisteis y seréis unos padres cojonudos.
Besazos a los tres (a ti Sergio sólo uno, eh)
Daniel bienvenido y decirte que hiciste muy bien en elegir a unos papis como los tuyos.
Sergio y Cris deciros que sois unas personas muy especiales, de verdad, y que a pesar de esa experiencia tan dramática de Pablo, en la que otras parejas salen adelante como pueden, pero cada uno por su lado, vosotros seguis juntos y ahora compartiendo con Daniel ese amor y fortaleza que teneis.
Muchos besos
No tengo hijos. No creo que pueda siquiera imaginarme ni el primer episodio ni este de ahora.
Pero la siguiente vez que oiga hablar de funcionarios privilegiados, enchufados, bordes, vagos, me acordaré de vuestras enfermeras.
Daniel viene a un mundo en el que hay una camada de hijos de puta, no tan extensa como parece (aunque muy activa), hijos de puta encumbrados e inaccesibles a los que envidiamos estúpidamente, y millones de grandes personas, de héroes, de seres humanos de los que se puede aprender a ser mejor y de los que estamos totalmente rodeados, codo con codo. Gracias, Ana, Cheles, Nuria, Marta, Sergio, Cris y los demás.
Os deseo toda la felicidad del mundo.
En “En Mañana en la Batalla Piensa en Mí”, una de las protagonistas fallece en extrañas circunstancias. En el proceso de resolución del caso, años después, su hermana menor se hace pajas mentales pensando que aunque tiene ya más edad que su hermana muerta cuando murió, para ella siempre será su hermana mayor. No puede sacarla de su vida, de su esfera de contactos más cercanos, de sus seres queridos. Está ahí.
No nos conocemos, familia del Molino, pero se os sigue con mucho cariño. Enhorabuena.
(PD: a mí Javier Marías me la toca, pero ese momento del libro me gustó mucho)
En estos días en los que encontrar una buena noticia es una tarea que resulta imposible, haber leído esto hoy, hace que eclipse cualquier mala noticia que haya leído en todos los días anteriores. Me alegro muchísimo por vosotros.
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