Como salmones sentimentales, Lenín, León y Alejandra viven atrapados en una ciudad horizontal. El miedo es sofisticado, cada uno trata de escapar a su manera de las calles planas y ventosas, y en las maniobras de fuga sus vidas se cruzan y se enredan. Ni el sexo, ni los naipes, ni las pastillas verdes de un tal Herbert consiguen vencer la abulia que los consume. Ni siquiera el crimen y las pistolas lo logran. Con un ritmo que en ocasiones se acerca al thriller, la acción enfrenta a los protagonistas con personajes ambiguos que les harán dudar de su condición humana y les convencerán de que, casi siempre, la culpa de todo la tienen los padres.

«Un anillo, una historia dentro de la historia, que engloba la poética de esta novela que aborda que todos, en cualquier momento, podemos hacer daño, que el mal está dentro de nosotros, que realiza un escrutinio de la soledad del individuo.»

Guillermo Busutil, La Opinión de Málaga