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LOS FAMAS: H. P. LOVECRAFT

Hoy se ha publicado una nueva entrega de mi columna Los Famas. A partir de ahora, podrán leerse también en el blog De Reojo. La de esta semana se titula Los noctívagos demacrados no sabían hablar inglés y, como el propio título deja muy claro, va de Lovecraft. Lo puedes leer aquí, con una addenda exclusiva para los lectores del blog. 

Y como premio, este teletipo de la agencia EFE completamente verídico y que viene muy al pelo a propósito de Lovecraft: 

INDONESIA-ISLAM Ulemas indonesios instan a censurar película sobre “zombi menstruante” 

Yakarta, 5 feb (EFE).- El poderoso Consejo de Ulemas de Indonesia (MUI) instó hoy al Gobierno a censurar una película local de terror sobre un “zombi menstruante”, alegando que incluye grandes dosis de sexo, violencia e incluso una decapitación. 

 

 

El largometraje, que se estrenó este jueves en toda Indonesia, se titula “El zombi menstruante de Puncak” y cuenta con un polémico lema: “Regresa todos los meses, cuando las mujeres gimen por sus heridas”. 

“Exigimos que el Instituto de Censura Cinematográfica (LSF) retire esa película (de los cines) porque podría dañar la moral de la nación y por su carácter pornográfico”, aseveró Amirsyah Tambunan, portavoz del MUI en Yakarta. 

La cinta, de la productora local K2K, está cargada de momentos eróticos, violentas escenas “gore” y una serie de sangrientos monstruos que rozan a veces lo cómico. 

No obstante, los ulemas no tienen previsto por el momento dictar una Fatua conminando a los musulmanes a no ver la película. 

El ultraconservador MUI logró el pasado octubre que la estrella porno japonesa Maria Ozawa cancelase su visita a Indonesia, donde tenía previsto actuar en una comedia adolescente sin contenido erótico. 

Los ulemas son proclives a generar controversia con sus observaciones y edictos en Indonesia, como ha sucedido en los últimos meses con la condena de la vacuna de la meningitis, que precisa del cerdo en su elaboración, el yoga hindú y el voto en blanco. 

Este colectivo de clérigos es una institución no gubernamental que dictamina qué es correcto e incorrecto según la ley coránica, aunque no tiene un mandato religioso especial sobre los musulmanes. 

MÁS SODOMÍAS Y UN FAMA

Al hilo de lo que se hablaba aquí el otro día (por cierto, Enrique, espero tu crítica de El cónsul de Sodoma, mándamela por mail y la publicaremos aquí con alguna fotico), he escrito una entrada, continuación de esta, en el blog literario De reojo, que escribo en Heraldo.es.

Cuelgo también el regreso de Los Famas, la minisección del suplemento MVT de Heraldo que compite agriamente con la también minisección Ojos de Miope, del pérfido Óscar Senar. Está hoy en los kioscos, esos sitios donde te dan un periódico si compras unas sartenes, unas figuritas de belén, unas tazas de los Beatles o unos DVD de Berlanga.

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Se acabaron las divas de la canción: llegan las proletarias

Lisa Germano. Crecida en un pueblecito de Indiana y reivindicada como violinista de lujo por Mellencamp y Bowie, es una de las figuras más representativas de la generación de chicas guerreras y currantas que reina hoy en el tan prestigiado género de la ‘americana’.

En España, el palabro ‘cantautor’ provoca alergias generalizadas entre la chavalería. No es para menos: a ver quién sale indemne tras declararse fan de esos tipos con coderas en las chaquetas, peliblancos y calvos, que fuman como el abuelo que fue picador y dicen las mismas tontadas que tu padre. Pero en Estados Unidos, los ‘songwriters’ sí que molan, tienen pedigrí y seguidores jóvenes y actualizados, que no exclaman ‘guay del paraguay’ ni rememoran los guateques en los que meneaban el bullarengue.

Ahora molan todavía más las ‘cantautoras’ ligadas al movimiento que la crítica llama ‘americana’: un grupo de artistazas que escenifica -esta vez sí- que la igualdad es un hecho en una música popular históricamente muy machistorra.

Lisa Germano -que ha sacado nuevo disco y empieza gira, a ver si hay suerte y la vemos por Zaragoza- es una de ellas. Nacida en un pueblo de Indiana, fue al conservatorio y aprendió a tocar el violín. A finales de los 80 se convirtió en la violinista de John Mellencamp, y a mediados de los 90 empezó su carrera en solitario. Pero, tras sacar tres discos de relativo éxito con Capitol Records, Germano no se sintió a gusto con lo que hacía, así que lo abandonó todo y se metió a currar de dependienta en unos almacenes de Los Ángeles.

Por suerte, sus amigos no se olvidaron de ella. David Bowie y Dominique A seguían reclamando con insistencia sus violines. Y volvió a la carretera, con canciones subidas de tono (sus discos tienen el sello de ‘explicit’, que avisa a los papás de que las letras dicen muchas cochinadas) que hablan de su identidad sexual. Su último trabajo se titula ‘Magic Neighbor’.