Hoy sale un reseñón de El restaurante favorito de Nina Hagen en el suplemento literario de Heraldo de Aragón. Casi una página, agüita. Ni que yo fuera ministrable o algo. Se han debido de equivocar, querían hablar del otro Del Molino, ese al que le gustan los toros y fuma puros.

Aquí la pego.

PD ibérica.- Mi libro no está sólo en los papeles (señores de la RAE, observen la importancia de una tilde: mi libro no está sólo en los papeles significa algo muy distinto de mi libro no está solo en los papeles. Pero ustedes verán, oh, guardianes de la lengua). Mi editor me manda una foto digna de Bigas Luna: el libro expuesto en Bodegas Almau, una centenaria y reconocida tasca de Zaragoza a la que acuden los modernos del lugar, atraídos sin duda por su aire antañón y sus barriles de madera. Ya saben ustedes que Miguel Ángel, el infatigable tabernero, organiza exposiciones y conciertos para satisfacer a su postmoderna clientela. Allí se vende también mi libro, expuesto junto al castizo Reservado el derecho de admisión. Y se mancha con la grasilla del jamón. Qué cutrerío más entrañable.

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