Ya me disculparán, pero esta semana estoy desbordado. A todos mis compromisos, que son más de los que quisiera, se añade que acabo de recibir las pruebas de mi novela No habrá más enemigo, y tengo que encontrar tiempo para corregirlas con calma y mimo. Espero que entiendan que abandone por unos días mis obligaciones blogueras. Pero no sufran: para que permanezcan atentos a esta pantalla, les dejo aquí El origen del mundo, ese fantástico cuadro de Gustave Courbet que los más veteranos recordarán que animó los primeros balbuceos del blog. Ahora mismo, para mí no tiene connotaciones eróticas y sólo ilustra mi deseo acuciante de ocio genital. No ocio sexual, sino genital: el tocarse los huevos de toda la vida. No creo que pueda entregarme a él hasta el año 2020 o así, tal y como se me ha puesto el calendario.

Nos vemos estos días.

PS.- El viernes añado a mis tareas una incursión televisiva. Podrán verme con regularidad en una mesa de debate en la tele autonómica. Ya les contaré.

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