En esta piscina flota el cadáver de un viejo gordo. Está boca abajo, como William Holden al comienzo de Sunset Boulevard. Un niño nada en torno a él y golpea su cuerpo fofo y en descomposición.

Esta piscina está en un sitio fantástico y deliciosamente hortera de México llamado Bacalar, cerca de la frontera con Belice, pero también está en mi novela No habrá más enemigo, que ya circula por las librerías patrias. Pueden pedírsela a su amigo librero desde ya.

Mientras los interesados buscan esa alberca en mi libro, yo me retiro a recuperarme de cierta fritura cerebral. Tengo las neuronas machacadas y polvorientas, tan muertas como el viejo gordo que flota en esa piscina de Bacalar.

Y sí, de verdad de la buena que esa piscina es la de la novela. De hecho, poco a poco, y de forma discontinua, voy a ir colgando una galería fotográfica de algunos escenarios de mi libro.

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