«Esta mañana he releído en Saint-Simon algo que lo habría divertido a usted. Está en el volumen que versa sobre su embajada en España: no es uno de los mejores, es un simple diario, pero al menos está maravillosamente escrito, lo que constituye ya una diferencia con los tediosos periódicos que nos consideramos obligados a leer mañana y noche (…) Lo que yo reprocho a los periódicos es que nos hagan prestar atención todos los días a cosas insignificantes, mientras que leemos tres o cuatro veces en nuestra vida los libros que encierran cosas esenciales.»

Marcel Proust,
En busca del tiempo perdido

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