Ante la reciente movida por el programa Bestiari il·lustrat, de TV-3, quiero aclarar lo siguiente con respecto a mi anterior post:

1. A pesar de lo escrito en él, nunca he abandonado a ningún escritor en ninguna gasolinera.

2. Tampoco aprobaría que otros abandonaran a ningún escritor, animal o cosa en ninguna estación de servicio o espacio análogo, y mis palabras no han de interpretarse como apología para el abandono de escritores, animales o cosas en estaciones de servicio o espacios análogos. El director de este blog es un firme defensor de la vida de los escritores, los animales y las cosas, y condena rotundamente las prácticas de maltrato y abandono contra ellos. Si alguien ha interpretado el tono burlesco de mis palabras como un relato serio y verídico, seguramente yo tenga toda la culpa y pido perdón a su cerrilísima e idiota sensibilidad por si se ha sentido herida.

3. Si alguna vez llevo en mi coche a un escritor, me propongo llevarle a su destino de forma segura, amena y humanitaria.

4. Manifiesto rotundamente mi absoluto respeto hacia los escritores y a las altas instituciones de la literatura. En mi blog no se promueve la violencia contra los escritores (al menos, no contra los que me gustan ni contra los que son mis amigos ni contra los que tienen cargos en instituciones culturales que potencialmente pueden contratarme o pagarme viajes).

5. Si tuviera conocimiento de que terceras personas abandonan a escritores en estaciones de servicio o espacios análogos, lo pondría inmediatamente en conocimiento de las autoridades, con voz de pito acusica y mirada torva, si menester fuera.

Espero que esta breve declaración disipe las sombras que han caído sobre mi honor. Buenas noches y buena suerte.

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