«Aunque me las daba de poeta, aunque mi supuesto talento como escritor me había granjeado una beca en España, los versos tendían a gustarme solo cuando me los encontraba citados en un texto en prosa, en los ensayos que me habían recomendado mis profesores de universidad, donde los saltos de línea eran reemplazados por barras, de tal manera que lo que se comunicaba no era tanto un poema en particular como el eco de una posibilidad poética. En la medida en que me interesaba el arte, me interesaba la desconexión entre mi experiencia de las obras de arte reales y lo que se afirmaba en su nombre; lo más cerca que había estado de tener una experiencia profunda del arte probablemente era experimentar esa distancia, una experiencia profunda de la ausencia de profundidad

Ben Lerner
Saliendo de la estación de Atocha

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Aunque mi pila de lecturas pendientes ya roza la lámpara del techo, y en ella están incluidos varios compromisos y unos cuantos libros de amigos (publicados y pendientes de publicación, mil perdones por mis imperdonables demoras), he decidido colar este librito que me han mandado gentilmente desde Mondadori y que sale al mercado estos días. Mi mente lo agradece, creo que voy a tener con él una experiencia profunda de la ausencia de profundidad. Porque últimamente he experimentado demasiada profundidad presente, y me vendrá bien un poco de la ausente. A pesar del gerundio del título —que, a mí, como purista viejuno, me suena a rata pisoteada; fui educado en el odio al gerundio, cacofónico y grosero—, me está divirtiendo mucho y no llevo ni cuarenta páginas, sospecho que lo voy a acabar de tirón (si mi hijo sigue durmiendo tan plácidamente como hasta ahora; aunque los publico de buena mañana, siempre escribo los posts de noche). Habla de drogas, cafeína, Madrid y poesía, desde la perspectiva de un guiri colgao que vive gracias a una beca de poesía en la plaza de Santa Ana. En USA ha gustado mucho. Por aquí, sospecho que le haremos menos caso, porque somos así de idiotas los españoles, que nos jode que los yanquis vengan a tratarnos de exóticos. Al fin y al cabo, como se dice en la novela, a España vienen los universitarios estadounidenses que en realidad quieren ir a México, pero les parece demasiado indígena y peligroso, así que se conforman con la que consideran su versión blanca y segura.

Por cierto, si notan este blog un poco más paradete de lo normal no es porque piense en abandonarlo, con lo bien que me lo paso yo aquí, sino porque estoy hasta arriba intentando terminar una primera versión de una novela, y todas mis energías mentales y digitales se me van en ella. Tengo ya demasiadas páginas y doy por buenas demasiadas cosas como para tirarla a la basura. Superé hace meses la masa crítica, no me queda más remedio que terminarla, y eso exige mucho esfuerzo. No se extrañen si paso alguna semana sin postear apenas.

Post scriptum de madrugada: Tras avanzar mucho en la lectura, casi al final del libro, confirmo mis impresiones iniciales. Es de lo más divertido que he leído en tiempos, aunque tiene una parte importante de tragedia. Hasta me he carcajeado con una caricatura del cine de Almodóvar. Ya escribiré largo sobre el libro, que lo merece.

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