Ya sé que todos ustedes, hacendosas hormiguitas, han vuelto a sus trabajos (los que sigan teniéndolos). Yo, en cambio, conduzco ese coche solitario que va en dirección contraria y sale de la ciudad. Septiembre es mi mes de vacaciones. Este año toca retiro de mar, desierto, pescado fresco y paternidad irresponsable de gintonic vespertino. No tengo pensado dedicarle mucho rato a internet (aunque me llevo el ordenador contraviniendo los deseos de mi pareja, que me exige unas vacaciones de verdad, pero no puedo aparcar ahora mismo lo que estoy escribiendo), así que les emplazo a mi regreso.

Junto a mi familia, me llevo a estos amigos. Mis optimistas y espantosamente eclécticas previsiones lectoras. Espero que vuelvan todas con mucha arena y sal.

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Volveré a ponerme una camisa civilizada el 23 de septiembre en Madrid, donde platicaré con la autora del tercer libro empezando por abajo. En Fnac Castellana, a las 19.00. Por si quieren pasarse.

Bye, bye, hasta otro ratito.

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