Aquí estoy, con el jurado y los organizadores del Tigre Juan, en el Hotel Reconquista de Oviedo.

Aquí estoy, con el jurado y los organizadores del Premio Tigre Juan, en el Hotel Reconquista de Oviedo.

No lo cuento con mis palabras, sino con las de la nota de prensa que recoge el fallo del XXXV Premio Tigre Juan, que me concedieron el viernes ex aequo con Marta Sanz (que no pudo ir a recogerlo a Oviedo porque estaba volando a México esa noche, acudió su marido, Chema, que leyó unas palabras que Marta dejó escritas. Yo improvisé una yuxtaposición de idioteces, como siempre que me toca hablar en público. Bueno, quizá no fueron ni tan idiotas ni tan improvisadas, y quizá las refiera aquí uno de estos días).

Aclaro, antes de cortipegar el documento, que a este premio no te presentas. El jurado elige libremente a los nominados y a los ganadores, de entre las obras publicadas en España en el último año. Así que la sorpresa ha sido absoluta. Otro ratito hablaré de esta feliz noche asturiana y de los amigos que dejamos allí, cuánta buena gente y cuánto letraferido. Creo que volveremos pronto a Oviedo, a participar en un coloquio.

Tras un año de lecturas y más de 40 obras candidatas, el jurado del Premio Tigre Juan ha decidido otorgar el galardón a Sergio del Molino por su obra “La hora violeta” y en Marta Sanz por  “Daniela Astor y la Caja negra”. Dos autores de los cinco que llegaron hasta el final. Es la primera vez que esto sucede desde que nació el premio en 1978.

Además de los ganadores el jurado ha querido hacer una mención especial al autor Mejicano Yuri Herrera con su obra “La Transmigración de los cuerpos”.

El jurado ha valorado en el caso de Sergio del Molino la contención y sobriedad en la que la presencia de lo siniestro aparece levemente aludida. Una dimensión de la literatura como catarsis, la escritura como sanación y salvación.

De Marta Sanz el jurado ha destacado una obra que desvela contradicciones y zonas oscuras de un imaginario femenino ambiguo a medio camino entre la emancipación y el espectáculo.

Por último el jurado ha reconocido la obra del mejicano Yuri Herrera asegurando que es un autor que ilumina todo lo que en medio de la catástrofe colectiva sigue siendo irrenunciablemente humano.

Sergio del Molino considera un honor que le haya entregado el galardón ex aequo con Marta Sanz. ”Este premio refleja que hay alguien al otro lado”, reconoce que su libro es difícil y doloroso y por tanto es doblemente  difícil de transmitir.

Marta Sanz, ausente de la entrega por estar de camino a Méjico para participar en el Festival Hay de Jalapa, valoró este premio por su grandísima trayectoria literaria y por la calidad de los finalistas que le acompañaron en esta convocatoria del Premio. “Los nominados son tan buenos que el premio sabe mucho mejor”

La ganadora de esta edición ha confesado que este premio le devuelve a sus orígenes ya que su bisabuela era de un pueblo de Pravia y  confiesa que este premio le llega en un momento maduro de su carrera literaria, más equilibrada donde se sopesan mucho mejor tanto los reveses como las satisfacciones.

El Premio Tigre Juan se entregó  en el Hotel Meliá de la Reconquista en Oviedo.

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