Arrímense unos contra otros, mantengan las luces encendidas por la noche, vigilen a los niños. Ahora mismo, a las 18.11 de este sábado 21 de diciembre, el invierno ha llegado. Este post se publica en el instante mismo en que el sol alcanza su máxima declinación sur (-23º 27′), donde permanecerá unos días sin cambiar de posición (solsticio, del latín solstitium, palabra compuesta por el sustantivo sol y el verbo sistere, literalmente, sol quieto). Sólo nos queda resistir. Pero, a eso, hemos aprendido algo. Cuídense de las noches oscuras y de las alimañas de ojos brillantes.

Mientras el sol se para y las noches se alargan, les invito a leer un ensayo magnífico de Richard Cohen titulado Persiguiendo el sol. La historia épica del astro que nos da la vida (Editorial Turner). Me lo regaló hace unas semanas Pilar Álvarez, su editora en español, y acertó de lleno, lo estoy disfrutando muchísimo. Hablaré de él uno de estos días.

persiguiendo

 

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