En el mundo moderno, alguien que se gana la vida escribiendo novelas y poemas es un trabajador por cuenta propia cuyos clientes no son sus vecinos, lo que lo convierte en una rareza social. Aunque se mate trabajando, su modo de vida lo coloca en un lugar intermedio entre el rentista y el gitano: puede vivir donde le plazca y conocer solamente a aquellos que le apetezca conocer. No tiene conocimiento de primera mano de todas esas relaciones involuntarias sostenidas por necesidad social, económica o política. Si hay pocos artistas «comprometidos», es porque su modo de vida no los compromete: para bien o para mal, no pertenecen del todo a la ciudad.

A. H. Auden, El arte de leer

arteleer

Genial ensayo de crítica literaria el que se están perdiendo ustedes. No digan que no se lo advertí.

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