«Y así, una biblioteca que bien puede provocar entre los visitantes accidentales —con una curiosa mezcla de respeto, inquietud y desprecio, como si se refiriesen a invulnerables y abundantes cucarachas, a una plaga o a un virus— un “Pero ¿has leído todos estos libros?”. Visitantes que preguntan eso porque no se atreven a preguntarse lo que en realidad no quieren saber: “¿Cómo es que yo he leído tan pocos libros? ¿Cómo es que en mi casa apenas hay libros y casi todos son de fotos y algunos de fotos de casas con bibliotecas en las que apenas hay libros salvo libros de fotos y por qué en el lugar de libros, de libros con letras, en sus lugares, hay demasiadas fotos de personas a las que se supone que debo querer incondicionalmente pero cuando lo pienso un poco, con un par de copas encima, la verdad es que me parecen casi todos unos verdaderos y auténticos…?”.»

Rodrigo Fresán, La parte inventada 

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