Llevo días pensándolo, pero lo expresó antes Marc Pastor en Twitter, así que es justo atribuirle el mérito:

El concepto (pleonasmo claro, sin forzar la ironía) de crímenes de guerra siempre me ha inquietado. Me inquieta más que se use con tanta liberalidad. ¿No es la guerra la criminalidad en sí misma? ¿Hay formas de matar buenas y otras malas?

Se supone que un crimen de guerra es pasarse de la raya en una situación donde ya se han cruzado todas las rayas posibles. Una vez en guerra, ¿quién pone los límites? ¿Y para qué? Cuando empieza una guerra, todo está mal, no hay cosas bien y otras mal. Asumir el concepto de crímenes de guerra implica tragar que hay asesinatos aceptables, que la guerra tiene sus normas y que, si matas ciñéndote a ellas, no haces nada reprensible. Ni jurídica ni moralmente. El soldado cumple órdenes.

Pero, ¿en qué momento se considera que las órdenes del soldado son criminales? ¿Dónde se establece el baremo? Y más importante: ¿quién lo establece y con qué criterios? Nos escandalizamos por las armas químicas como nos escandalizamos por Hiroshima, pero, en ambos casos, el escándalo es cuantitativo. Intuyo que lo que no se acepta es matar a muchas personas de una vez. Si las matas de una en una, con artesanía y paciencia, no cometes crímenes, sólo guerreas. Como un caballero.

La imagen del Barón Rojo cortés, la guerra como liturgia de duelistas con padrinos. La guerra como un acto de civilización. ¿Alguien se traga eso?

¿Por qué es peor matar con armas químicas que a tiros o a garrotazos? La pregunta sonará todo lo ingenua que quieran, pero no se puede responder apoyándose en ningún sistema ético. Toda respuesta que busque una explicación es cínica. Desde la integridad moral, sólo se puede responder que no es peor. Y si no, hagan la prueba. Enfréntense a dos madres. Una ha perdido a su hijo en un ataque con gas sarín. La otra, lo ha perdido de un disparo en un tiroteo. Ahora, explíquenle a la segunda por qué la muerte de su hijo no merece el calificativo de criminal y la muerte del primero, sí.

Aceptar que la guerra puede tener unas normas como el ajedrez supone que alguien, arbitrariamente, fija un sistema de infracciones y sanciones. Arbitraria y no moralmente, porque no hay sistema moral que soporte eso. No hay moral bien planteada que diga que matar un poco o de una determinada forma es aceptable. Lo inaceptable (por tanto, lo criminal) es la guerra misma. En ella no hay escalas. No hay un buen uso de la violencia, ni en modo ni en grado. Todo ejército fuera de los cuarteles es asesino, mate como mate. No existen maneras buenas de matar.

Y si usted cree que sí existen, espero no tenerlo cerca cuando estalle la guerra.

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