Como la mayoría de ustedes ya saben, La hora violeta ha obtenido el premio Ojo Crítico de Narrativa 2013. Si le dan al play del reproductor de mp3 que hay a continuación de este párrafo, podrán escuchar la breve entrevista, con declaraciones del jurado, que emitió RNE-1 ayer lunes.

Sólo quería expresar mi gratitud a quienes me han acompañado y me acompañan en esta hora violeta, y al jurado que ha considerado que mi libro merecía algo más que una mirada de condescendencia. El Premio Ojo Crítico es un referente para todos los jóvenes que nos peleamos con la literatura en España. Espero ser un digno portador del galardón, porque la lista de premiados intimida un poco. Hay mucho nombre querido y admirado en ella, no termino de ver el mío junto a los suyos.

Lo celebro en silencio, a solas y en casa, con mi hijo Daniel dormido y con el retrato de Pablo, mi precioso y ausente niño, sonriéndome desde su marco eterno, tras ese cristal que nunca acumula polvo. Ha sido un bello regalo anticipado de navidades. Sobre todo, si sirve para que nuevos lectores se sigan enamorando de mi Pablo, y llorándole como yo le lloro.

Si me disculpan, me voy a servir un chorrito de Jim Beam sobre dos hielos. En vaso ancho.

[No se alarmen: aunque este post se publica a las ocho de la mañana, se escribió a medianoche, aún no soy un alcohólico matinal de esos. Todo se andará, no obstante.]

Salud.

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