Ayer puse esto en Twitter:

Pero era mentira, porque justo después de colgar el tuit me acordé de un pasaje de un libro de Umbral en el que sale Suárez cuando aún no era Suárez. Es en la Trilogía de Madrid. Cuenta que Adolfo Suárez, como jefazo del Movimiento, controlaba unas emisoras del Frente de Juventudes, poco antes de ser nombrado director de TVE, a mediados de los sesenta. Umbral, muerto del asco, tenía una carta de recomendación para él y se plantó en su despacho. «Que quiero ser locutor», le dijo. No tengo trabajo, no tengo un duro, tengo experiencia en la radio, hágame una prueba, suplicó. Suárez le respondió: «No puede pedirme usted nada así, a tenazón.» Y le cogió del brazo y le sacó del despacho, casi arrojándole al ascensor. Más que la humillación, le dolió la fuerza con la que Suárez le apretó el brazo con una mano de piedra.

Umbral, en modo suplicante, ante la mesa del joven Suárez.

Umbral, en modo suplicante, ante la mesa del joven Suárez.

A Umbral le fascinó que aquel tipo tan alto y seco emplease un atavismo castellano: la locución adverbial a tenazón. No me puede pedir usted nada a tenazón. De buenas a primeras, de golpe y porrazo. A tenazón. «Qué hermosa palabra castellana —escribía Umbral—, qué fuerte, qué de herrero o herrería.»

Y, una página después, rematando una de esas caracterizaciones en dos brochazos tan umbralianas, decía:

«Siendo Suárez presidente del Gobierno, algún café nos tomamos en el bar de las Cortes o en la barra de un hotel de provincias. Jamás se acordaría del joven y asténico locutor presunto que había sacado de su despacho a tenazón. A tenazón le ha tratado la Historia. Pero aquella enegría de la mano con el guantelete de poder sobre mi delgado brazo, aparte de la humillación personal, me reveló, ya digo, que el Movimiento/franquismo estaba volviendo, con la prosperity yanqui o el reciclaje que nos llegaba de ella.»

Para Umbral, el hoy padre generoso de la democracia era la encarnación del fascismo más recio, castellanote e intimidatorio. Un franquismo a tenazón.

Y eso es todo lo que puedo decir. Que analicen otros.

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