Ya en casa y amodorrado con la resaca, aclaro que mi intervención en el sarao bloguero del sábado en Madrid tuvo poco que ver con este escrito. Improvisé, pero comparto el texto igualmente.
Lo mejor, por supuesto, la compañía. Y la bebida. Es decir, que lo mejor, como siempre, es todo lo que no se puede contar. Y no recuerdo si pagamos en el último bar.








Para mí, lo mejor fue recibir ejemplares de ‘El restaurante…’ y ‘No habrá más enemigo’ dedicados por su persona, y darte ese abrazo que tanto hacía que tenía ganas