AARON SORKIN NUI, ¡NUI!

A propósito de The Newsroom (que sí, que hemos visto todos ya, aunque no exista Megaupload). Me irritan cuales hemorroides:

—Su mesianismo.

—Que sus series sean artículos de The New Yorker dramatizados.

—Que muchos de sus personajes se parezcan a tu cuñado intentando parecer inteligente y culto el día de Nochebuena.

—Que envuelva como pensamientos originales y audaces lo que no pasa de ocurrencias obvias.

—Que le importe tanto acariciar la panza satisfecha de su target urbano, over-40, blanco, liberal y que se cree mucho menos racista y más tolerante de lo que realmente es.

—Su patriotismo primigenio a lo Abraham Lincoln.

—Que sus personajes hablen tan rápido y utilizando tantas siglas que me obligan a leer los subtítulos.

—Que confunda la complejidad sintáctica con la complejidad intelectual, cuando la relación entre ambas suele ser inversamente proporcional.

—Que se la ponga tan dura el patriarcado, que dibuje siempre un personaje canoso, afable y sabio que protege y guía al grupo.

—Que sea tan rollero y no entienda otra forma de hacer narrativa política que soltando mítines o editoriales de periódico por boca de sus personajes una secuencia tras otra. Como si el mensaje político sólo pudiera ser explícito, como si la narrativa fuera un accidente.

—Su exaltación del trabajo duro, que no haya vagos buenos y simpáticos.

—Que suponga (y acierte en su suposición) que cierta audiencia presuntamente progresista prefiere escuchar tópicos presuntamente progresistas ya leídos en la prensa presuntamente progresista y complaciente antes que atender a un relato. Once again: que el mitin se imponga siempre a la narración.

—Que prefiera decirle a su audiencia lo que esta quiere oír, que siempre juegue a rebufo, que nunca se marque un farol ni proponga desvíos.

A pesar de todo ello, el primer capítulo de The Newsroom es trepidante, eficaz y hasta emocionante. Maneja muy bien el ritmo, logra transmitir magistralmente las tensiones de una redacción y los choques de egos de las estrellas, sus ambiciones y sus mierdas pestilentes camufladas de idealismo protodemocrático. The Newsroom tiene cosas que me provocan la arcada, pero no puedo dejar de reconocer que es puro nervio, que consigue que no aparte la vista ni un segundo de la pantalla. Es buena a pesar de todos sus pesares, que son muchos para mi maltrecho cuerpecillo, harto ya de escuchar lugares comunes que podría leer en Le Monde Diplomatique y fatigado muy mucho de la exaltación épica del periodismo, especialmente del reporterismo de guerra, que hace tiempo que no me trago ni con desatascador. Pero, aun así, engancha. Quizá lo hace como las drogas, como el pegamento que inhalan los adolescentes. Quizá sea por esa verborrea ágil y falaz que suena a partido de tenis y que llega a marear un poco y da ganas de levantarte del sofá y gritarles que echen el freno, madaleno, que no se les entiende un pijo y que llevan un cuarto de hora recitando siglas al azar y que a esa secuencia le va haciendo falta un personaje de Muchachada Nui, un Gañán que dé la réplica a Jeff Daniels, o un Marlo que llene de caspa la cara de Emily Mortimer.

Propongo que el doblaje de Jeff Daniels al español lo haga Joaquín Reyes.

Porque hay veces que la única réplica verosímil a un diálogo de Aaron Sorkin es un eructo. En serio, debería pensárselo, sus series ganarían mucho.

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7 respuestas a AARON SORKIN NUI, ¡NUI!

  1. En general, estoy de acuerdo con tu crítica. Y sin embargo…

    No soy imparcial. Me gusta mucho Sorkin. He visto tropecientas veces A few good Men, y dos veces The West Wing y Studio 60.

    Sé que sus obras no son mera ficción, son arengas. Pero no me importa. Quizá porque coinciden (en parte) con mi ideología, quizá porque elogian esas cosas tan pasadas de moda: la honestidad, el trabajo duro, la satisfacción de hacer lo correcto, trabajar por un mundo mejor…

    Sí, es posible que ver a Sorkin sólo sea un sustitutivo de ser honesto, de trabajar duro y tal… O puede que sirva de repulsivo, y que de verdad impulse a los espectadores a cambiar su vida y su mundo. Como el niño que ve Superman y quiere volar, cada vez que veía The West Wing me entraban ganas de meterme en política, vi Studio 60 al inicio de mi etapa en ATV y me ayudó a no desfallecer. ¿Logrará The Newsroom devolverme la esperanza en el periodismo?

    Sin sonar a abuelo cebolleta (no soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor), estoy muy cansado del bajo nivel de la realidad: periodistas, políticos, economistas… Escuchar los diálogos de Sorkin es una bocanada de aire fresco

    Un abrazo!

  2. Hola otra vez. O el dedo se me ha ido donde no debía o el corrector del ordenador me está jorobando. Antes quería decir “revulsivo”, no “repulsivo”

  3. Me encanta esa forma de pedantería tan sibilina: “esas cosas tan pasadas de moda: la honestidad, el trabajo duro, la satisfacción de hacer lo correcto, trabajar por un mundo mejor…” Eso quiere decir: “Yo soy honesto, trabajo duramente, me satisface hacer lo correcto, trabajo por un mundo mejor, pero esa forma de ser está pasada de moda y la mayoría de la gente, y por tanto la mayoría de los que me estáis leyendo, no aprecia la honestidad, el trabajo duro, etc.” Gracias por lo que me toca.

    Por cierto, en inglés se dice “honest” cuando en español se dice “honrado”. La honestidad, si no me confundo, se aplica por ejemplo a la mujer honesta y recatada, mientras que el “honest man” sería más bien el hombre honrado.

  4. Severiano:

    Me he explicado mal. Veo las obras de Sorkin y me hacen querer ser mejor persona; es decir, que no soy lo suficientemente honrado, ni trabajo lo que creo que debería… Otra cosa es que lo logre.

    En cuanto a las dudas lingüísticas, no sé de dónde sacas que he traducido (mal) del inglés. En cualquier caso, la 4ª acepción de “honesto” según la RAE es: “Probo, recto, honrado”.

    Un saludo

  5. Me encanta cuando os enzarzáis como gatas deshonestas.

    Por cierto, viajeroaitaca, me ha gustado mucho tu lapsus calami de repulsivo por revulsivo. A veces, nuestras erratas aciertan más que nuestras correcciones, jajajaja. Un abrazo.

  6. La última acepción del DRAE, sí, pero las anteriores son decente, decoroso, recatado, pudoroso. Mis diccionarios de inglés (Collins 1970 y SM-Kernerman 1991) traducen honest como honrado. Siempre me ha parecido un falso amigo, pero en la prensa española se ha consolidado la traducción de honest como honesto, de tal forma que en España han desaparecido los hombres honrados, solo hay hombres honestos. Pero si lo aplicamos a la mujer, vemos que el significado es muy distinto entre una mujer honesta y una mujer honrada.

    Retiro lo de la pedantería. Incluso yo a veces redacto mal.

Si alguien tiene algo que alegar, que hable ahora o calle para siempre

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